Una vez aterrizamos nuestro aeromodelo, ya sea avión o helicóptero, comienza el mantenimiento de nuestra nave. Uno de los aspectos más importantes de este proceso es la limpieza del motor, pieza fundamental y cuya vida hay que intentar alargar, teniendo en cuenta que se trata de una pieza bastante costosa. Así pues, os damos algunos consejos que pueden ser de utilidad para dejar tu motor listo para el siguiente vuelo.
En primer lugar, hay que sacarlo del avión o helicóptero en cuestión, con cuidado, y observar hasta qué punto está sucia la pieza. Después, asegúrate de que está cerrada la entrada de aire del carburador y la salida de escape, de forma que cuando apliquemos productos de limpieza o soluciones químicas éstas no entren en el interior del motor.
Como productos, se puede utilizar determinados productos químicos, diluyentes, alcohol, además de algún desengrasante, que podrás aplicar con cuidado, con debidas precauciones (evita contacto con los ojos), con un pincel o un cepillo de dientes. Aplicando estas soluciones, poco a poco comprobarás que la mezcla que han formado el aceite y la tierra, que acaba por endurecerse, se va diluyendo y podrás retirarlo sin problemas ni mayores esfuerzos.
Este proceso lleva su tiempo. Lo importante es tener paciencia y dejar completamente limpio el motor, así que no te dejes llevar por las prisas si no quieres que después te salga caro ese “ahorro de tiempo”.
Como consejo, de aeromodelista a aeromodelistas... Uno de los mejores limpiadores que existe, si no el mejor y mas práctico, son las toallitas de bebé: una pequeña bolsa en nuestra caja de vuelo nunca debe faltar.