Al ir a recoger el avión que se habia caído en un pequeño islote en el centro del rio Nalón, dos aficionados tuvieron un accidente fatal. El primero en fallecer fue Diego Valladares, que fue arrastrado por la corriente y el segundo, José Antonio Díaz, tampoco pudo soportar la fuerza del caudal al ir a socorrer a su amigo. Ni tan siquiera los buzos de la guardia civil pudieron llegar al islote.
Esto nos hace reflexionar sobre nuestra seguridad, que debe primar sobre las ganas de recoger nuestro avión caído, o enganchado. Otro hecho parecido ocurrió con un amigo madrileño hace unos años cuando se le quedó atascado en una torreta de alta tensión, al subir a recuperarlo entró en el arco de 8 metros de alta tensión y falleció electrocutado.
Esperemos que hechos tan trágicos no vuelvan a suceder. Nuestro más sincero pésame a las familias, de parte de toda la afición al aeromodelismo.