Para todo velerista, el reducido espacio de vuelo siempre ha sido el límite a superar. Para Roberto Montiel, piloto real y aeromodelista amante de los planeadores, esto se había convertido en una obsesión. Roberto nos demuestra, con gran maestría, cómo alcanzar retos similares a los de los veleros reales: volar más allá del alcance visual desde tierra y realizar auténticas travesías a vela para terminar volviendo a salvo a la base.
Desde la incorporación de la tecnología de micro cámaras y de telemetría en nuestro hobby que nos permite hacer vuelo en FPV (First Person View) podemos plantearnos el vuelo a vela como nuestros hermanos mayores, como si realmente fuéramos sentados dentro de la cabina de nuestro velero de aeromodelismo y por lo tanto planificar retos similares volando a lo largo de rutas más allá del alcance visual, salir de nuestro campo de vuelo, recorrer parajes inexplorados, laderas a las que no podíamos acceder y que siempre nos hubiera gustado probar y finalmente regresar a la base después de una auténtica travesía a vela. Esto hace unos años era casi ciencia ficción, ahora está ahí a nuestro alcance y es relativamente sencillo.
Como no podía resistirme a probarlo me planteé el desafío y acabé comprándome un equipo sencillo de vídeo y lo instalé en un velero barato de foam para hacer mis primeros vuelos FPV. Tras un periodo de prueba, ajuste y aprendizaje empecé a sentirme con cierta soltura en el vuelo virtual. Al principio, aproveché la comodidad del vuelo en ladera y poco a poco fui aprendiendo a aprovechar las térmicas con la ayuda del variómetro que incorpora el sistema de telemetría. El día que centré por primera vez una térmica y conseguí subir sin motor hasta su techo, o sea, la base de la nube que se alimentaba de ella, me di cuenta de que al fin había encontrado exactamente el hobby que buscaba; yo lo llamo FPV a vela.
El Fascination es el último velero que me he planteado como proyecto para FPV a vela de altas prestaciones.
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