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AEROTRUCO para unir componentes de metal

Por Juan Pedro del Moral
Última actualización 02/07/2010@12:50:59 GMT+1

Para reparar el cable de un servo, desmontar un componente electrónico defectuoso en un circuito impreso, o para cambiar el conector de una batería, vamos a necesitar utilizar con cierta maña el soldador y el estaño. Aunque no es asustéis, la operación es bastante sencilla.

Retirando el estaño viejo de una soldadura con la ayuda del "chupón".

En los tiempos que corren, abocados como según parece al dominio de los motores eléctricos, conviene que tengamos claro como utilizar el soldador y el estaño, porque seguro que tarde o temprano lo vamos a necesitar.

Soldadura blanda

Este tipo de soldadura es la que se utiliza en electricidad y electrónica para unir componentes de metal por medio de un material de aportación con un bajo punto de fusión. El estaño es un metal que, además de fundir a una temperatura baja, posee buenas cualidades como conductor de la electricidad. Tradicionalmente se ha utilizado una aleación de estaño (60%) y plomo (40%) que funde a unos 240º C. El estaño habitualmente se comercializa en forma de hilo enrollado en un carrete. El hilo se fabrica en diferentes secciones, según la cantidad de estaño que se deba aportar en cada soldadura, pero podemos decir que para un uso general, lo más común es utilizar secciones de 1 a 2 mm. Es habitual que en su interior (alma) incorpore un hilo de resina de soldar de la que hablaremos más adelante.

Soldadores

El soldador es un instrumento de mano que utilizaremos para calentar de forma rápida los materiales a unir y para fundir el estaño. En electrónica se suelen utilizar soldadores de potencia reducida en torno a los 15-40 W, ya que generalmente se trata de trabajos con componentes delicados que un excesivo calor podría dañarlos. El más común y utilizado es el de tipo lápiz que podemos encontrar en cualquier tienda de electrónica, y aunque podemos encontrar soldadores desde unos 10 euros, conviene no escatimar y por sólo un poco más adquirir un soldador fiable y que nos dure muchos años. Este tipo de soldadores suele tener las puntas desmontables, con distintos tamaños y formas que podemos intercambiar según sea el trabajo a realizar, o sustituirla si sufren algún tipo de deterioro o percance. Las puntas presentan un recubrimiento, generalmente de cromo, que las hace resistentes a la corrosión que se produciría en un material expuesto a las altas temperaturas y al aire. Durante el trabajo conviene mantener las puntas limpias. Lo ideal es que con el soldador caliente utilizásemos algún tipo de trapo o esponja humedecida en agua para eliminar los restos de estaño e impurezas.

No se deben utilizar lijas, raspar con el cutter, con el destornillador, o utilizar productos abrasivos para su limpieza, ya que se dañaría el recubrimiento y el estaño se quedaría fijado a la punta del soldador en lugar del circuito o componente. Dado que el soldador permanece conectado permanentemente durante el trabajo y también durante las pausas, deberemos adquirir una base para evitar accidentes personales, ya que quemará cualquier objeto o persona que entre en contacto con su punta. La forma de espiral de la base funciona como un disipador de calor evitando al mismo tiempo que se sobrecaliente la base y el propio soldador. Los soportes suelen incorporar también una esponja que debe mantenerse húmeda y que sirve para limpiar la punta del soldador.

Otra práctica aconsejable es mantener la punta estañada cuando apaguemos el soldador. Este estaño lo limpiaremos en la siguiente ocasión que vayamos a utilizar el soldador. El “capuchón” de estaño protegerá la punta de ralladuras, golpes que la doblarían, y de la corrosión que la envejecerían prematuramente.  Existen otro tipo de soldadores que pueden resultarnos muy útiles como los instantáneos o de pistola, llamado así por la forma tan característica que posee, y que esconde el transformador en la empuñadura. La punta se calienta instantáneamente por el efecto de una gran corriente que pasa por ella. Aunque no se usa mucho en electrónica porque la punta es bastante gruesa e imprecisa, puede resultarnos muy útil para calentar grandes piezas que disipan mucho calor como los conectores “banana” de las baterías Lipo, los reguladores y los motores eléctricos.

Pasta de soldar

Cuando estamos soldando algo grande de metal y cuesta que coja temperatura para fundir porque disipa el calor mas rápido que lo que nuestro soldador es capaz de aportarlo, además del soldador y de la aleación descrita, se necesita una sustancia adicional, llamada pasta de soldar, cuya misión es la de facilitar la distribución uniforme del estaño sobre las superficies a unir, y evitando, al mismo tiempo, la oxidación producida por la temperatura demasiado elevada del soldador.

También resulta muy útil cuando los metales sueldan mal, y en general ante soldaduras difíciles. La composición de esta pasta es a base de colofonia, que vulgarmente llamaremos “resina”, “flux”, o “decapante de soldar”). Aunque en el estaño para electrónica, la pasta de soldar está contenida en el “alma” del hilo (cavidades dentro del propio hilo) en una proporción del 2~2.5%, antes de soldar es conveniente preparar los elementos a unir aplicando una pequeña cantidad de pasta sobre su superficie para limpiar el óxido, grasas, y otras impurezas.

Desoldar

El estaño pierde propiedades cada vez que lo fundimos y el flux ya se ha quemado, por lo que no es buena idea reutilizarlo ya que podría dar lugar a soldaduras sucias, frágiles y quebradizas. En caso de tener que quitar un componente soldado, lo mejor es retirar todo el estaño viejo, calentándolo con el soldador y succionarlo cuando este fundido.  Para esta operación reemplazaremos la punta del soldador por un accesorio con la punta hueca y con una perilla que se encuentra en su extremo que sirve para aspirar el estaño.  También se puede utilizar el desoldador de vacío o “chupón”, que no más que una bomba de succión que consta de un cilindro que tiene en su interior un émbolo accionado por un muelle. Tiene una punta de plástico, que soporta perfectamente las temperaturas utilizadas. Una vez tenemos el estaño fundido y sin retirar el soldador, se acerca la punta del chupón a la zona y se pulsa el botón que disparará el émbolo interno produciendo un gran vacío en la punta absorbiendo el estaño hacia el depósito.

Manos a la obra

Vale, ya tenemos todo lo necesario, soldador, estaño, pasta de soldar, dos piezas a unir… ¿y ahora qué? Lo primero que haremos será asegurarnos que las zonas a soldar están perfectamente limpias y libres de impurezas o grasa. Acercamos los componentes a unir procurando que entre en contacto. Como nos van a hacer falta manos para sujetar el soldador y el estaño, podemos utilizar unos alicates o pinzas para sujetar las piezas. En circuitos aplicar el soldador (lápiz entre 15 y 30W) a las partes a soldar, hay que calentar las dos, de lo contrario el estaño pegará en una y en la otra no. Hay que tener en cuenta que los alicates o pinzas absorben parte del calor del soldador. Las piezas deben calentarse hasta que alcanzan la temperatura de fusión del estaño (eso lo iremos aprendiendo con la práctica). Con un soldador de la potencia adecuada debería bastar entre 3 y 5 segundos, dependiendo si se utilizan alicates o si el tamaño de las masas a calentar es grande (ojo con los elementos más delicados, ya que un calor excesivo podría destruirlos). Sin quitar el soldador, aplicar el estaño (unos pocos milímetros) a la zona de la soldadura, evitando tocar directamente la punta. Retirar el hilo estaño y dejar que se enfríe por si mismo (sin soplar). Esperar unos dos segundos y ya tendremos nuestro elemento soldado.

En el caso de querer soldar conectores a un cable como en el caso de las lipos o las conexiones de los reguladores, el procedimiento a seguir varía. Primero pre-estañaremos el cable, aplicando previamente pasta de soldar sobre el hilos de cobre. Con un soldador de pistola calentamos el cable durante unos segundos y acercamos el estaño para que funda. Con la propia punta del soldador distribuiremos el estaño por el cable sin dejar de calentar el propio cable (no sólo el estaño) en ningún momento. Una vez frío, comprobamos que el cable entra en el agujero del conector.

Aplicamos nuevamente la pasta de soldar pero esta vez sobre el agujero del conector. Sujetamos el conector con un alicate y calentamos la pieza con el soldador. Acercamos el estaño al borde interior hasta que funda una cantidad suficiente, y acto seguido introducimos el cable pre-estañado. Mantenemos unos pocos segundos aplicando calor para que el estaño se adhiera tanto a las paredes del conector como al cable. Retiramos el soldador, dejamos que el estaño solidifique y tendremos el terminal sólidamente unido al cable.

Buena o mala

Una buena soldadura tiene el estaño justo, más estaño no significa una soldadura más fuerte. El estaño en circuito tiene forma cónica, y no forma de pelota. Su aspecto nada más terminar de soldar debe ser limpio y brillante, no mate, aunque es normal que con el tiempo vaya perdiendo brillo por la oxidación. Si el aspecto del estaño es mate, posiblemente estemos ante una “soldadura fría” las causas pueden ser varias, como un enfriamiento muy rápido (ojo, no soplar), que el estaño haya sido reutilizado varias veces o sea de mala calidad, o la más común de todas, porque las dos piezas no estaban suficientemente calientes o a la misma temperatura por lo que el estaño se habrá fundido por contacto directo con la punta del soldador, y no se habrá pegado correctamente a una de las piezas o incluso a las dos.

Una soldadura fría conducirá peor la electricidad, no asegura que ambas piezas estén en contacto, son frágiles y quebradizas, y es posible que con el tiempo el estaño se despegue de una de ellas. La soldadura con forma de bola. Es un error típico si añadimos demasiado estaño, si un material está caliente y el otro frío (el estaño no se pega al que tiene temperatura inferior), o alguno de los materiales está sucio con impurezas o grasa y no suelda. Soldaduras con escoria o impurezas son producto de mantener la punta del soldador con estaño o resinas requemados, por lo que debemos limpiar cada poco tiempo la punta con una esponja o un trapo humedecido con agua.

El estaño recalentado o viejo no pega igual que el nuevo. La resina se ha volatilizado formando escorias e impurezas, el estaño no está protegido contra la oxidación, y las superficies a unir no están convenientemente acondicionadas para recibir el estaño, por lo que la soldadura será menos estable para hacer frente a las vibraciones. Y por último, recordad que en el tema herramientas no conviene racanear. Usad siempre materiales y herramientas de calidad, pensad lo que cuesta un soldador y estaño decentes, y lo que cuestan vuestras máquinas.

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