Por causa de un conector flojo, un fallo en el interruptor, una rotura en la soldadura de los elementos o una batería con poca carga se produce un apagón en el receptor, con el consiguiente efecto desastroso.
Para prevenir esto, algunos receptores de alta gama disponen de entradas para dos baterías A y B. Para uso de servos digitales de alto consumo, se utilizan centralitas con doble alimentación. Y por último, existen en el mercado circuitos electrónicos a medida, conectando la batería principal y la de reserva, pero con el inconveniente de tener un pequeño interruptor para el encendido general y un solo conector hacia el receptor, si falla alguno de estos dos elementos,
falla todo. Para tener total seguridad frente a todos los posibles fallos, y así intentar burlar al Sr. Murphy, tendríamos que conectar dos baterías al receptor, pero partimos de la idea de que no se deben conectar dos baterías en paralelo a una carga, por muy iguales que sean, ya que siempre se producirá un efecto de carga de una a otra a través del receptor. Para evitar este trasvase de corriente entre las baterías y conseguir redundancia total y doble seguridad, la solución está en impedir el paso de corriente a la batería desde la toma del receptor, y esto se consigue con un diodo, como veremos, por muy poco dinero.
Así pues, usando dos packs de baterías iguales con sus respectivos cables de interruptor con toma de carga, intercalaremos el diodo soldado en serie en el cable rojo (positivo) entre el interruptor y el conector que va al receptor, observando la polaridad de éste (la franja plateada hacia el conector), de manera que la corriente pase de la batería al receptor, pero no pueda pasar a la batería a través del receptor desde la otra que tuviera más carga. Una batería irá al canal B (alimentación) y el de la segunda batería irá a cualquier canal libre (por ejemplo CH5).
Nunca hay que conectar las dos baterías con un cable “Y” a una sola entrada del receptor, ya que si fallara este cable o su conexión no tendríamos alimentación. Usando dos entradas del receptor sí tenemos doble seguridad, y tendría que haber un fallo a la vez en los dos conectores, en los dos interruptores o en las dos baterías.
Para cargar las baterías se utilizarían las tomas de carga, ya que por el conector que va al receptor el diodo impide su carga, conviene usar periódicamente cargadores digitales para comprobar numéricamente la carga real que cogen.
Mencionar que el diodo utilizado es el BY253/MD de 600 voltios, que soporta hasta 3 amperios de intensidad, lo que es más que suficiente, y de hecho se pueden usar otros de menor tamaño de 1 amperio para baterías más pequeñas.
Debemos saber que los diodos producen una caída de tensión de un cuarto de voltio (0,25 V) más o menos, por lo que el voltaje de salida real al receptor se ve disminuido, pero sin afectar prácticamente al funcionamiento de
receptor y servos. No obstante, sería un argumento a favor para usar packs de 6 elementos (6 v). También tenemos que tener en cuenta esto, si utilizamos comprobadores de carga de leds, ya que estos indican la carga midiendo el voltaje de la salida con una resistencia en paralelo similar al consumo de cuatro servos normales, y si comprobamos la carga detrás del diodo, no nos dará nunca el 100 por cien de carga, indicando unos tres leds menos, de ahí que debamos comprobar la carga en la toma de carga.
Visto esto, una vez soldados y enfundados con tubo termorretráctil los diodos en los cables, la forma de actuar sería la siguiente: conectar al receptor las tomas con los diodos y encender los interruptores alternativamente, comprobando el correcto funcionamiento con cada una de las baterías por sí solas y finalmente dejar las dos conectadas; así pues, las dos baterías, según la carga, alimentarán a nuestro receptor alternando el gasto entre las dos, si una falla por lo que sea, la otra alimentará hasta que aterricemos y verifiquemos el problema. Se trata pues de una solución sencilla, que nos puede alargar la vida de nuestra maqueta, entrenador de motor 40 o nuestro planeador de cuatro metros.
Un inconveniente en modelos más pequeños sería el aumento de peso de la segunda batería, que se podría paliar utilizando packs de tamaño AAA o inferiores. En este caso, se podrían utilizar diodos de menor tamaño. Para mayor seguridad en las conexiones, podemos usar sistemas de retención comerciales para los conectores o simplemente dar unas vueltas con cinta adhesiva.
Resta decir, como experiencia, que he dotado de doble alimentación a cuatro aviones, y hay que invertir en la segunda batería, pero ganamos doble de tiempo de vuelo y una tranquilidad que bien merece la pena.
Por último advertir que las tomas de carga de los cables con interrruptor están diseñadas para carga lenta, con unos transformadores que vienen con la emisora de 45 a 100 mA, si se utilizan cargadores programables no se debe sobrepasar una intensidad de 200 - 300 mA, ya que podríamos calentar el interruptor, afectando a su funcionamiento. Si necesitamos hacer una carga rápida lo haremos en el conector de la batería. Felices vuelos seguros.