En junio se celebraba una de las últimas competiciones de F5G, el Campeonato de Andalucía y Open Nacional de F5G en Chimeneas, en Granada, organizado por el Club de Aeromodelismo Granada, pero éste es uno de tantos, pues estamos ante una fórmula, la de los grandes veleros, que está en pleno auge y es por ello que vamos a dedicar estas líneas para profundizar un poquito más en ella. Esta modalidad se practica a nivel nacional, aunque los más adeptos los encontramos en Andalucía y es aquí donde encontramos a los verdaderos especialistas.
El reglamento desciende de la norma internacional reconocida por la FAI, la F5G de veleros eléctricos. La limitación está en las características de los modelos, que deben situarse en envergaduras superiores a los 3,75 m y con aspecto real, es decir, semi-maquetas con cierta fidelidad. No hay restricciones en cuanto a motor, baterías o peso.
En resumen, el reglamento impone que el motor funcione por un tiempo máximo y “gratuito” de 30 segundos. Éste, a voluntad del piloto, puede verse ampliado, pero ya influirá negativamente en los 10 minutos de vuelo planeado. Los 30” mencionados pueden aplicarse en varias subidas.
El aterrizaje debe estar dentro de 10’30” para que sea válido. Para conseguir la máxima bonificación (30 puntos) el modelo debe quedar en el interior del círculo de 3 m. de radio. Luego, la puntuación irá decreciendo a medida que nos alejemos del centro.
En cuanto al tipo de modelos empleados y el material, se podría destacar que es importante rebajar el peso final de los veleros para facilitar el vuelo, en especial la subida y el aterrizaje. A pesar de lo que pudiera padecer en principio, la fórmula F5G es una categoría versátil en cuanto a material y bastante sencilla y divertida de volar. Con un velero comercial y una motorización económica se puede hacer un buen papel y en competiciones de F5G SE precisa de cierta experiencia en jueces y cronometradores.