Pues si fueras Jack Bally, de Dixon, Illinois, construirías una réplica a escala 1/3 del B-17 Flying Fortress.
Con más de 1.000 horas como piloto comandante y el crédito profesional más que recomendable para esta epopéyica gesta, intentarías construir el avión radiocontrolado más grande del mundo.
Jack no es un recién llegado al mundo de la aviación. Pero actualmente esto es un puro hobby para él. Es habitual verle pilotar su Kitfox y su Georgia Special en vuelos locales desde el Aeropuerto Municipal de Dixon.
Carpintero aficionado, instructor de vuelo, comparte con sus amigos su pasión por el vuelo y sus habilidades como piloto. Junto a ellos decidió que si iban a construir un último modelo, sería algo diferente.
Comenzaron con un B-24 Liberator, pero como afirmó Jack, decidió cambiar el rumbo y hacer un B-17.
Con un set de planos a escala 1/9 y diseños estructurales facilitados por un primo suyo que es ingeniero aeroespacial, Jack confía en que el proyecto salga adelante. Va a equiparlo con un motor de cuatro cilindros, refrigerado.
Lleva ya más de diez años construyéndolo. Las alas están hechas, el depósito de fuel está en su lugar, y la bancada del motor está construida y en espera de ser ocupada. El tren de aterrizaje está fabricado e instalado, incluida la plataforma retráctil.
Los flaps y alerones han sido colgados, como el elevador y el timón y simplemente están a la espera de su cubierta y pintura en plata.
En definitiva, después de tantas horas, estamos deseando ver este avión volando muy pronto. Y verlo inscrito en el Libro Guiness.
El modelo original
El Boeing B-17 Flying Fortress (en español: «Fortaleza Voladora») fue un famoso bombardero pesado cuatrimotor de la Segunda Guerra Mundial. Fabricado desde 1935 y puesto en servicio en 1937 con las Fuerzas Aéreas del Ejército de los Estados Unidos (USAAF) y la Royal Air Force (RAF) de Reino Unido. Efectuó miles de misiones con los aliados durante la guerra, sobre todo en Europa, aunque también tomó parte en la campaña del Pacífico, demostrando ser uno de los más fiables bombarderos de la contienda junto con el Consolidated B-24 Liberator. Las últimas versiones de este bombardero estaban armadas con 13 ametralladoras de 12,7 mm y podían cargar casi 8.000 kg de bombas (dependiendo del modelo).